Julio 2008: Turismo para los grupos marginales de América Latina

Una de las áreas principales de estudio del programa COPLA es cómo grupos socialmente marginados pueden beneficiarse de un incremento del comercio regional y global. En el 2003, la región recibió 45 millones de turistas internacionales, quienes generaron cerca de US$30 billones -el equivalente a US$56 por año por persona en la región. Por lo tanto el sector turismo no debe ser pasado por alto como una importante fuente de ingreso para estos grupos tradicionalmente excluidos.

Existen, sin embargo, visiones contrarias dentro de la comunidad de la cooperación para el desarrollo sobre cómo aprovechar estos vastos recursos. Un enfoque, que ha dominado la práctica durante las últimas décadas es el del turismo comunitario. La idea es empoderar a las comunidades para aprovechar los flujos turísticos en sus propios términos para que sus culturas, valores y recursos no sean usurpados o destruidos por los mismos turistas. El turismo comunitario también busca distribuir recursos de manera más equitativa y darle voz a miembros que usualmente no tienen la oportunidad de participar en procesos de tomas de decisiones. Existen varias historias éxito que han sido bien publicitadas. Por ejemplo, el Proyecto de ecoturismo comunitario de Nam Ha, en Laos, generó US$474,000 en 2006 para algunas de las poblaciones rurales más pobres del sudeste asiático.
Como ha sido resaltado en una publicación reciente del ODI, un creciente volumen de evidencia a nivel internacional viene indicando que el enfoque de turismo comunitario puede ser altamente problemático. Desde una perspectiva financiera, los proyectos de turismo comunitario son usualmente grandes fracasos. Igualmente, sus estructuras de gobernanza pueden ser extremadamente ineficientes para el manejo de proyectos.

En lugar de intentar desarrollar sistemas alternativos, los autores sugieren que vincularse al turismo tradicional de manera más estratégica, es una solución más razonable. Citando estudios previos en ODI, ellos notan que ‘entre un décimo y un cuarto del gasto en turismo llega a los pobres via salarios, propinas, ventas de pequeños negocios y negocios integrados localmente'. El enfoque de organizaciones de desarrollo debería estar en asegurarse que los grupos marginales estén bien preparados para capturar una mayor proporción de este ingreso.

Por su puesto, el debate entre turismo comunitario y turismo tradicional sigue vivo. Un mejor entendimiento de lo que estos enfoques significan para América Latina es necesario -y un tema que futuros estudios de COPLA explorarán.